Ignacio Gauto, conocido como Nacho, es un adolescente de 14 años de González Catán, La Matanza, que padece displasia esquelética congénita avanzada, una enfermedad genética que afecta el crecimiento de huesos y cartílagos. Tras una operación realizada en agosto del año pasado, Nacho está en proceso de rehabilitación y comienza a dejar la silla de ruedas para volver a caminar con la ayuda de un andador.
La Obra del Padre Mario, una ONG local que asiste a personas en situación de vulnerabilidad, especialmente a aquellas con discapacidad, coordina una campaña para preparar la vivienda de Nacho para su regreso, previsto para finales de mayo. Matías Roldán, director de Desarrollo de Fondos de la organización, señaló que no se trata solo de celebrar el retorno, sino de realizar una reforma integral en su hogar para garantizar las condiciones necesarias.
La casa de la familia Gauto presenta múltiples dificultades: un pasillo angosto y desnivelado, puertas con apertura inapropiada, cables pelados y agujeros en el techo que permiten la entrada de agua. Además, el baño no está adaptado para personas con discapacidad, los pasillos son demasiado estrechos para la silla de ruedas y elementos como el horno están colocados a una altura inaccesible. Estas condiciones ponen en riesgo la seguridad y comodidad de Nacho y su familia.
Gracias a una primera colecta realizada en diciembre, que recaudó 16 millones de pesos, se pudo reemplazar el techo, construir una nueva habitación para Nacho y renovar la infraestructura sanitaria, incluyendo cloacas, desagües y la cámara séptica. Actualmente, la ONG ha iniciado una segunda colecta desde el 19 de abril, destinada a lograr los ajustes finales, como el reacondicionamiento del baño.
El deterioro de la salud de Nacho fue rápido y severo: en tan solo tres meses, perdió la capacidad de caminar cuatro cuadras, y su escoliosis comprometió órganos internos, poniendo en peligro su vida. Ante esta situación, la organización gestionó su traslado al Hospital Garrahan, donde los médicos indicaron la necesidad urgente de la operación, advirtiendo que las probabilidades de que Nacho volviera a caminar eran apenas del 1%.
Aunque inicialmente reacio por temor a vivir sin movilidad, fue el apoyo de su madre, Analía, y la intervención de la Obra del Padre Mario lo que permitió que accediera a la cirugía. Tras el exitoso procedimiento, Nacho continúa su rehabilitación con esperanzas de recuperar su autonomía.
Quienes deseen colaborar con la adecuación del hogar de Nacho pueden hacerlo mediante donaciones a la cuenta OBRAPADREMARIO.
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